Nuestros seminaristas

NUESTROS SEMINARISTAS

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El Seminario es el lugar donde se preparan para ser sacerdotes todos aquellos jóvenes que creen haber sentido esta llamada del Señor. Es una casa de formación y de vida, donde los jóvenes son acompañados para que puedan discernir, libremente, sobre esta llamada, para que puedan madurar la semilla de la vocación, formarse y un día recibir la ordenación sacerdotal, que los consagrará como sacerdotes. Nuestra Diócesis de Cartagena cuenta con el Seminario Mayor de San Fulgencio y el Seminario Menor de San José (para aquellos jóvenes que menores de edad que se sienten llamados para el sacerdocio y desean vivir este proceso).

 

Actualmente, nuestra parroquia cuenta con tres seminaristas. Dejemos que ellos mismos se presenten.

¡Hola a todos! Soy Alejandro Hernández López, Tengo 17 años y estoy cursando segundo de Bachillerato.

 

Quiero dar gracias al Señor, en primer lugar, por mis padres pues fueron ellos los que un día me introdujeron en la fe y porque son los que me acompañan día a día en este camino, y en segundo lugar, por vosotros, mi comunidad parroquial, pues vuestro apoyo, entrega y oración son lo que me mantiene y anima cada día a continuar respondiéndole al Señor ante esta llamada que me ha hecho a ser sacerdote. Todo este proceso vocacional comenzó tras el testimonio de entrega, amor y servicio de varios sacerdotes que el Señor puso en mi vida, además mediante esos testimonios pude descubrir verdaderamente el amor infinito y la inmensa misericordia que Dios tiene con cada uno de nosotros.

 

Al haber experimentado tanto amor incondicional por parte de Dios en varios momentos de mi vida solo cabía preguntarle al Señor ¿qué quieres de mí? Y fue entonces cuando el Señor, en la oración y en el día a día, fue suscitando en mi corazón la idea de ser sacerdote, de entregar mi vida por Él y por los demás. Entonces fue cuando entre al Seminario Menor, en segundo de secundaria, para darle respuesta a esa llamada que el Señor me estaba haciendo cada día. desde ese momento llevo cinco años en el Seminario Menor, y hoy estoy haciendo el curso del Preseminario o Introductorio, que es la etapa previa a la entrada al Seminario Mayor.

 

Este curso está siendo de gran intensidad, emoción y alegría en mi vida y en mi vocación. A día de hoy puedo decir que el Señor me está llamando a la vida sacerdotal, pues ha ido poniendo en mi vida personas y circunstancias que me lo han ido confirmando, y yo estoy aceptando su voluntad en mi vida con la fuerza del Espíritu Santo.

 

Para finalizar, me gustaría haceros una petición: rezad por las vocaciones sacerdotales para que el Señor siga mandando obreros a su mies. Rezad por mí.

 

Gracias por vuestra atención. Alejandro

Mi nombre es Sergio Bó Hernández, yo nací un 15 de marzo de 2002.  Soy de Murcia, aunque desde los dos años vivo en puente tocinos.

 

Yo cuando era pequeño me acuerdo que no iba a misa porque era entrar y ver a gente muerta y llena de sangre y yo siendo un bebé me asustaba mucho y me ponía a llorar. Cuando iba a la catequesis de comunión me decían que todos éramos hijos de Dios y yo pensaba que era un niño rarísimo porque yo decía que era hijo de mis padres…

 

Años atrás, participé en un campamento de la acción católica general. Allí fue donde conocí a José Antonio Cano, mi párroco en aquel momento. Conocí también a un seminarista que me preguntó que si quería salir de monaguillo en la parroquia. En ese momento le dije que no, pues no lo tenía muy claro y pensaba que me iba a aburrir muchísimo, a mí no me iba eso.

 

Un día estando en mi casa y le dije a mis padres que iba a ir a la parroquia a salir por un día de monaguillo, en esa misa me aburrí un montón, estaba muy desesperado y quería que acabase ya, esa noche me acuerdo que no pude dormir , con sudores y muchos nervios. Se lo conté al cura, y él me preguntó que si quería conocer el seminario, yo no tenía ni idea de que era eso, y él me dijo que era un sitio para ser cura, yo me quedé con una cara como diciendo…, y me dijo que me lo pensara.

 

Esa noche otra vez sin dormir y todavía más nervios que la noche anterior, fui y se lo volví a contar al cura. Él me dijo que me fuera con él a un sitio, y fuimos al seminario, pero solo lo vi por fuera. Recuerdo que me encantó y me dijo que eso era el seminario. Ya me estaba interesando un poco más eso de ser cura y la posibilidad de que Dios me estuviera llamando. Otra noche sin poder dormir pero esta vez eran menos nervios, se lo volví a comentar al cura y me dijo que si quería pasar un fin de semana en el seminario, para descubrir si me gustaría estar allí. Yo le dije que sí.

 

Nos reunimos mis padres, mi hermana y yo con el rector y Monseñor Don Sebastian y mi formador Don Jesús, los cuales me invitaron a probar un fin de semana. Allí conocí el Amor de Dios y cada día que pasa estoy más convencido de querer consagrar mi vida a Él.