La Iglesia del Crucificado es la luz del mundo
“Ustedes” son los discípulos y la Iglesia
El pronombre “Ustedes” en el Evangelio de hoy (Mt 5,13-16) se refiere al sujeto de la última bienaventuranza, la novena de la serie en Mateo (Mt 5, 11-12), dedicada a los perseguidos por la causa de seguir a Jesús. Las imágenes de la sal, la ciudad y la luz, el candil y el candelero, van dirigidas a los cristianos de la comunidad eclesial de aquel tiempo y de cualquier época para indicarnos cuál es la misión de la Iglesia. Al decir “Ustedes”, Jesús dirige especialmente a los discípulos el mensaje que acababa de proclamar para todos los hombres, tal como reflejan las ocho primeras bienaventuranzas. Con ello, Mateo se fija en la situación particular de hostilidad ambiental y de persecución que están viviendo las comunidades cristianas primitivas para darles aliento, esperanza y alegría desbordante por ser fieles a Jesús y permanecer en esa fidelidad. Por eso dice en la última frase de las bienaventuranzas: “Alégrense y regocíjense” (Mt 5,12). Las imágenes de la sal y de la luz, como la llamada a vivir la alegría, son propias de una Iglesia “a contracorriente”, utilizando el lenguaje que utilizaba el Papa Francisco (Gaudete et Exsultate, 65).

















