El terremoto de la Pasión de Cristo conmociona al mundo
El Domingo de Ramos
El Señor Crucificado sacude la tierra y estremece el corazón de los seres humanos que contemplan en Jesús algo inaudito: un amor sin límites que rompe la frontera entre la muerte y la vida. La tierra entera, la ciudad de Jerusalén y los hombres de todos los tiempos quedamos impactados, y ojalá que también quedemos convertidos, como le pasó al centurión romano, al mirar al crucificado. El Domingo de Ramos al comienzo de la semana Santa ofrece dos motivos fundamentales para la celebración de la comunidad cristiana: la manifestación mesiánica de Jesús cerca de Jerusalén (Mt 21,1-11) y el relato bíblico de la Pasión (Mt 26-27), ambos tomados del evangelio de Mateo. En ambos se estremece la tierra ante el Señor. Y en algunas ciudades del mundo, como en Mula (Murcia – España), que es mi tierra natal, el terremoto de la Pasión se refleja en el estruendo del tambor.




















