La presencia del Resucitado en el camino de la vida
Decepcionados por la muerte del inocente y por la conducta atávica
Los discípulos de Emaús (Lc 24,13-35) están ya “de vuelta” de Jerusalén y decepcionados por la muerte del más inocente y justo de todos los hombres, Jesús, que fue entregado a la muerte por unos dirigentes frívolos y sin conciencia, e incluso que actuaron contra su propia conciencia, como Pilatos. La Carta Primera de Pedro (1Pe 1,17-21) es un gran mensaje de esperanza para cristianos que están sumidos en sufrimientos varios, entre otros, los de un ambiente social hostil al mensaje de los valores del Evangelio, un ambiente donde imperaba la maldad, la falsedad, la hipocresía, la envidia y toda maledicencia, la ignorancia, el insulto, la calumnia, los ultrajes, el libertinaje y todo tipo de inmoralidad y frivolidad. Los cristianos han sido liberados de ese tipo de conducta absurdo y atávico para vivir en la esperanza que da la fe en el Resucitado.


















